Amigos, han bastado tres publicaciones para que un troll de la caverna paleomarxista irrumpa en este blog profiriendo insultos contra mi persona y mis lectores: “totalitario”, “fascista”, “machista”, “subnormales”, etc. (en eso se queda el argumentario de la izquierda actual). Esto es todo un récord, creo que debemos felicitarnos por ello.
Por otra parte han llegado hasta mi por otros conductos una serie de críticas al blog que tienen un denominador común: "como no me gusta lo que leo, lo descalifico en su totalidad y me agarro a lo que sea para realizar dicha descalificación: escribe mal, no es original, no conoce el uso de los párrafos”...Cualquier cosa menos rebatir lo expuesto con argumentos.
Lo de los párrafos (o más bien lo de los espacios entre párrafos, porque en mis tres intervenciones anteriores sí que hay párrafos y puntos y aparte) es un comentario muy válido. Hay que cuidar la presentación.
En cuanto al estilo, entiendo que a alguien cuyos principales y más sesudos referentes literarios sean las aventuras del Capitán Alatriste, Harry Potter o el Código Da Vinci le resulte farragosa mi forma de escribir, pero es que hay ideas complejas que requieren cierto análisis y además, a diferencia de la prensa escrita, los blogs nos brindan la posibilidad de desarrollarlas con holgura por la ausencia de restricciones de espacio.
De todos modos, les invito a que rebatan mis ideas EN EL PROPIO BLOG, no en foros paralelos acerca del blog (cuya existencia me halaga, todo hay que decirlo). Les ruego que al hacerlo no se limiten a insultarme. Insúltenme si lo desean, el insulto es terapéutico, “da mucho gustico”, pero aporta muy poco al debate de ideas. Traten de sustentar sus insultos con argumentos, es un ejercicio intelectual sanísimo, ya verán lo interesante que se pone esto.
Les aseguro que no voy a eliminar ningún comentario. A diferencia de la señora González-Sinde, soy un firme defensor de la libertad de expresión (dentro de los límites que marca el Código Penal, claro está).
Me temo que habrá pocas aportaciones de este tipo, la izquierda española está muy mal acostumbrada. Durante más de 30 años ha disfrutado de una aplastante hegemonía en el terreno de la difusión de ideas. La apisonadora mediática y todo el establishment artístico, intelectual y universitario construido a golpe de subvención y prebenda desde los tiempos de Felipe González, han realizado una eficacísima labor de creación e implantación del pensamiento progresista dominante. El PPD se compone de dogmas recibidos que se repiten constantemente y de modo ubicuo como si se tratase de "mantras", y que jamás se ponen en tela de juicio ni se someten a ningún tipo de tamiz crítico. Algunos ejemplos de estos dogmas son: “la inmigración sólo puede tener efectos positivos para la sociedad", "las diferencias entre hombres y mujeres no son naturales, son producto de la educación sexista, "los niños adoptados por parejas homosexuales tienen un desarrollo totalmente normal que en modo alguno afecta a la formación de su personalidad", etc. Cualquier insensato que ose cuestionar estos dogmas es automáticamente tachado de fascista y totalitario, y ahí termina el debate.
Por todo ello, en España, las personas de izquierdas, acostumbradas a imponer su visión del mundo, no han adquirido hábitos de argumentación. Simplemente no han tenido necesidad de argumentar nada. Cuanto se enfrentan a ideas contrarias a las suyas, no las rebaten, las descalifican en bloque y asunto concluido.
En cambio, hasta época muy reciente, los que no comulgamos con las ruedas de molino del PPD, hemos tenido que expresar nuestras ideas en situación de semiclandestinidad, o por lo menos de "perfil bajo", no nos vayan a tildar de "fascistas", como al final sucede inevitablemente, y este blog es una buena prueba de ello.
Pero de un tiempo a esta parte, se ha empezado a resquebrajar el muro de Jericó de la ideología progresista hispánica. Han empezado a proliferar los medios que difunden ideas liberales y/o conservadoras, de un modo espontáneo y vigoroso, y desde luego no atribuible a la desastrosa política de medios de comunicación de los dos gobiernos del Partido Popular.
Por otra parte, la armada mediática de la izquierda, el grupo PRISA y su buque insignia, el diario El País, empiezan a emitir señales inequívocas de agotamiento, desconcierto, confusión y decadencia.
Todo huele a fin de época, a cambio de paradigma en marcha, lento, tardío, pero inexorable. Ante esta nueva situación, es lógico que cunda el nerviosismo en las filas de la izquierda, pues temen perder el monopolio de la razón y la legitimidad democrática que se han arrogado de modo insolente y totalmente injustificado desde 1982.
Por consiguiente, veremos más insultos, más agresiones y más salidas de tono de lo que sería deseable en los próximos años.
La primera puñalada trapera ha llegado de tapadillo y por la puerta trasera: el intento de colarnos la censura política en Internet (el único medio que nunca han podido controlar) en la infame Ley de Economía Sostenible, de inspiración netamente maoísta-estalinista.
No podemos ni debemos bajar la guardia. Son malos, muy malos.
sábado, 5 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
